Yo quería que el segundo dudara para siempre pero los segundos siempre se acaban…

 

Me quedo con su abrazo.

Largo, fuerte, cálido.

Me quedo con su abrazo

que no significó nada.

Y su sonrisa en mi recuedo

como tatuaje de la memoria.

Y su voz…

Me quedo con su voz.

 

Me quedo con sus palabras.

Dulces, tristes.

Me quedo con sus palabras

que no significaron nada.

Y con su mirada

clavada en mi alma.

Y su beso…

Me quedo con su beso.

Yo quería reflejarme en tu mirada azul

y creer que me amabas.

Yo quería perderme en tu abrazo

y entregarte mi alma.

 

Yo quería decir adiós primero,

antes de tus palabras,

antes de que duela.

Decir adiós… sincero,

con lágrimas.

A él no le gustan las cerezas…

pero tampoco le gusto yo.

Nunca creí que él sería el que se iría… dejándome tan sola, con tantas palabras que ya no tendrán oídos que las escuchen…

 

A veces te extraño,

y es como un vacío en el pecho y el estómago.

A veces te extraño,

y es como un golpe en la cabeza

que no me deja olvidar lo que fuimos.

A veces te extraño

y duele,

y me pica en la espalda,

y en el corazón.

En mis momentos de inocencia, a veces creo que encontrarnos en común es suficiente.

 

Éramos lo mismo,

notas de una misma partitura,

el brillo en un mismo espejo.

Éramos lo mismo

y tan diferentes.

Y tu diferente chocó contra mi diferente,

y fue caos.

Éramos lo mismo,

pero ya no.

Porqué llega el momento de aceptar que los recuerdos no son más que emociones impresas en la memoria… más no hechos…

Crear recuerdos,

fantasmas del futuro

que se escapan y regresan,

que vienen y van.

Memorias inventadas,

sombras de irrealidad

que fingen su presencia,

que se quedan y desaparecen,

que regresan y se van.

Yo morí hace varios años,

no recuerdo exactamente el momento,

no fue épico,

no hay una foto o un llavero que me lo recuerde.

 

Soy un cuerpo que respira,

que llora, que siente rabia y frustración,

soy vacío.

Nada me faltó cuando te fuiste,

la música se quedó conmigo,

las canciones que te recuerdan.

Y hoy tu nombre no me hace daño

y tu sonrisa no me lastima.

Nada me faltó cuando te fuiste,

y ya no te extraño.

Los finales siempre incomodan, de una u otra forma…

Temía que este día llegaría,

cuando mi presencia no significase nada,

y ahora me entristece verme en tus ojos

y me traiciona el alma cuando te mira,

pero hice por mí lo que debía.

Y es que no puedo ser como vos,

pero aprendí la lección que me diste.

Y ahora te extraño a cada minuto

y sólo puedo pensar en vos,

pero sé que así voy a estar mejor.

Sin arrepentimientos sigo hasta el final,

y aunque me duele respirar cuanto te veo

puedo fingir que todo está bien,

con lágrimas que nadie verá,

con sonrisas que dicen mucho más.

y sensaciones difícil de sentir…


Tus palabras me causaron heridas

que aún no logro sanar,

pero no te das cuenta.

Tu tacto cortó mi piel

y me hizo sangrar,

pero no te das cuenta.

Y ya no quiero oírte ni sentirte,

pero sí quiero,

es sólo que a veces duele,

aunque no te des cuenta.

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